Resulta difícil referirse a América Latina como una unidad. Es un
lugar totalmente heterogéneo, pues es una región con muchas diferencias
en su interior, debido a sus tipos de conquista y a las políticas que se
llevaron a cabo para realizar esa ocupación.
Pero ya hace mucho tiempo que nos dimos cuenta de que para
desarrollar una América Latina unida, y no dominada, era y es necesario
mejorar la situación de nuestro pueblo, para así ampliar las
oportunidades a su alcance, que dependen en enorme medida de los
importantes recursos nacionales de cada una de las regiones.
En América Latina hay quienes tienen mucho y quienes no tienen nada;
sin dudas es la región del mundo con más desigualdades en todos los
sentidos. Y cuando de tierra se trata, el margen entre unos y otros
adquiere dimensiones considerables.
América sabe de esto, y se disfraza de pobreza, desigualdad,
exclusión social y dominación, pero siempre mantiene la esperanza. Esta
dominación se hace por el empleo de las armas, los designios económicos y
la supuesta civilización.
El problema de la tenencia de la tierra se remonta a la época de la
conquista y colonia, cuando grandes extensiones de tierra fueron
otorgados primeros a los reyes católicos y lusitanos por el tratado de
Tordesillas, luego en el caso español y portugués a los encomendaderos
(sistema medieval para capturar tierras a los moros) más tarde
trasplantado a América y los conquistadores fueron los encargados de
cuidar y volver productivas las tierras para los reyes de España y
Portugal.
Desde allí, se sentaron las bases para el surgimiento de grandes
terratenientes y el traspaso de tierra de generación en generación en
manos de unos pocos, formando las oligarquías que aun hoy perduran; o
simplemente para la venta de estas tierras a bajo coste a los
extranjeros.
Entre las reformas más ambiciosas sobre la cuestión de las tierras se
llevó a cabo por la revolución mexicana en 1917 y que redistribuyó el
43% de la tierra agraria del país, esto hizo mella en todas las naciones
americanas. Por ejemplo, en Bolivia en 1952 se redistribuyó un 80%
(aunque muchos reclaman que sólo el 45% de las familias rurales
recibieron título de propiedad).
En Nicaragua, la revolución sandinista tomó las propiedades de la
familia Anastasio “tacho” Somoza que representaba la quinta parte de la
tierra arable del país y la redistribuyó entre campesinos pobres. Pero
hoy, tras 25 años de la revolución, los campesinos de Nicaragua siguen
siendo tanto o más pobres que antes en Brasil, el 77% de la tierra
arable del país está en manos de un 10% de la población, mientras que en
Paraguay la brecha es aún mayor: el 1% es dueño del 80% de la tierra
productiva del país. Venezuela no se queda atrás, el 80% está en manos
de un 5%. Y el patrón se repite como molde en la región.
El problema de la posesión de la tierra constituye hoy uno de los más interesantes fenómenos sociales del continente.
Brasil, caso que analizo, es uno de los pocos países del mundo que
dispone de más tierras de las que fuera necesario para realizar
exitosamente una reforma agraria distributiva.
El Movimiento Sin Tierra es, probablemente, la organización social
más importante del mundo, como poco de América. Surgido hace más 20 años
en plena dictadura militar en Brasil, el MST aglutina a los excluidos
de la sociedad brasileña tanto del campo como de las ciudades.
El movimiento invoca el mayor momento de violencia institucional como
fundacional de su razón histórica: el 17 de abril de 1996, los
acampados de El Dorado dos Carajás fueron masacrados por el gobierno de
Brasilia. El presidente era Fernando Henrique Cardoso.

Fernando Henrique Cardoso.
La policía militar disparó con metralletas contra gente desarmada que
bloqueaba una carretera. Todo lo ocurrido fue grabado por cámaras de
televisión que inesperadamente estaban en la escena. Allí murieron 19
acampados, quienes son considerados desde entonces como mártires del
MST. El hecho concitó el interés y la simpatía de vastos sectores de la
sociedad brasileña.
La existencia de grandes masas humanas sin tierra en el campo
brasileño es resultado del coronelismo o caciquismo, del latifundio
improductivo y de la modernización capitalista salvaje.
El caciquismo fue, y es, la oligarquía rural brasileña. Son los
herederos de la república del café con leche, que se perpetuaron en el
poder político del Brasil, colocando al Estado a su servicio y cuyo
origen está en la distribución colonial de las tierras y su régimen de
concentración y herencia.
Sólo comienza a ser conocido nacional e internacionalmente a partir
de 1995 cuando tras su III Congreso plantea que no habrá reforma agraria
en Brasil si no se logra cambiar el modelo económico neoliberal y que
sólo se puede avanzar en este terreno si toda la sociedad comienza a ver
la lucha por la tierra como una cosa legítima y necesaria.
La reforma agraria no debe ser asumida como bandera sólo por los
campesinos sin tierra, sino que tiene que ser asumida por todos y
transformarse en la lucha de todos.
El protagonismo de toda la familia campesina brasileña y no sólo la
del jefe del hogar, aglutina personas provenientes de los diversos
municipios de cada estado. Si 5 millones de campesinos no tienen en el
Brasil un lugar donde vivir, trabajar o morir, deben necesariamente
acabar en la favela. Es esto lo que quiere Brasil. 5,4 millones de
trabajadores rurales perdieron su puesto de trabajo entre 1985 y 1995 y
47.000 terratenientes son dueños del 43% de todas las tierras, en
haciendas que sobrepasan las mil hectáreas.
¿Cómo se puede hablar de equidad? Según el MST, la reforma agraria
sólo alcanzó a alrededor de 250 a 300 familias. Se calcula que en Brasil
el 45% de las tierras cultivables está en manos del 1 por ciento de
grandes propietarios, según el censo rural.

Monumento al MST.
La ocupación de las tierras es un arma
estratégica, pero me pregunto: ¿es esto una deuda social o una lucha
social?. El objetivo principal del MST es la consecución de la Reforma
Agraria y la desaparición del latifundio en el país.
“Ya se sienten las almas hermanas, los puños cerrados y alzados al viento, la voz de mi pueblo cantando,
gritando Tierra, Tierra y Tierra”.
Fuentes:
- MST (Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra), Caderno de Formaçao Nº 30 Génese e desenvolvimento do MST, Sao Paulo.
- Cardoso, C.F. y H. Pérez Brignoli, Historia Económica de América Latina, Crítica, Barcelona. 1987.
Colegio San Cayetano de La Plata. Historia.
www.elarcondeclio.com.ar